Hace un tiempo, en un rincón de General Rodríguez, una profe llamada Lilen soñaba con enseñar a las niñeces a confiar en sus cuerpos a través del juego.
Un día, un padre llegó y dijo: "mi hija no se lo toma en serio". Y Lilen sonrió. Porque justamente de eso se trata: de no tomarse tan en serio. De rodar por el piso, saltar con abandono, descubrir qué cosas puede hacer el cuerpo cuando la mente suelta.
Así nació PAVADAS:
un espacio para hacer pavadas
y conocer el cuerpo jugando.
Cada clase es un pequeño universo. Las niñeces aprenden acrobacias de piso saltando, rodando, trepando, cayendo y volviendo a empezar. Todo a partir de cinco principios que Lilen repite como un mantra:
En 2026 se sumó Araceli como socia y compañera. Y juntas siguen tejiendo este espacio donde las pavadas — esas que parecen no valer nada pero valen tanto — son la puerta al propio cuerpo, a la confianza y a la alegría.
Hoy somos tres grupos:
Con un adulto acompañante. Saltamos, rodamos y jugamos en familia.
Equilibrio, coordinación y confianza corporal desde el juego.
Dúos, grupos, desafíos. El cuerpo como posibilidad infinita.
Porque cuando el movimiento nace del juego,
crece la confianza, la alegría y el descubrimiento. 🤸♀️💜